Jacinto Lara
Nació en Carora (1788), en una casa situada en la esquina de la calle Torres cruce con calle San Juan. Tuvo unos padres muy dedicados a su educación y formación que le sirvieron de base para su futura participación en la guerra emancipadora, se llamaban Miguel de Lara y Juana Paula Meléndez.
Cuando joven se dedicó a la actividad ganadera, desde los llanos venezolanos transportaba ganado hacia otros centros poblados, entre ellos Caracas. Y precisamente en uno de esos viajes de negocios llegó a Caracas y le sorprendió el 19 de abril de 1810 y su contacto con los blancos criollos que integraban la Junta Suprema de Caracas, le permitió incorporarse como voluntario al movimiento y fue nombrado Jefe de Milicias de Araure y Ospino. El día que proclamaron la Independencia de Venezuela sintió una gran euforia y le invadió un gran optimismo porque por fin iba a ser libre. Sabía que le esperaban días muy duros, porque la libertad no se lograría sin esfuerzos, perseverancia y dedicación. Así que al ser nombrado el generalísimo Francisco de Miranda, lo llamó para incorporarlo a sus tropas contra Monteverde. El primer gran fracaso lo recibió en 1812 cuando Miranda firmó la Capitulación de San Mateo, se fue triste pero no defraudado, pensó que muchas derrotas lo esperaban pero al final triunfarán.
Se fue a los llanos nuevamente y de allí a Nueva Granada, donde se encontró con Simón Bolívar. Actuó en la Campaña Admirable. Continuó luchando en los ejércitos durante el proceso de la liberación del sur, ante el llamado de Libertador. Luchó en Corpahuaico, Junín y Ayacucho.
En Ayacucho, lo ascendieron a General de División.
En Ayacucho, lo ascendieron a General de División.
El Libertador se marchó a Colombia y lo dejó en Lima. Fue víctima de la conspiración anticolombiana lo redujeron a prisión y lo expulsaron a Colombia. Se sintió muy triste porque veía que los intereses personalistas querían acabar con la obra de Bolívar, pidió permiso al Libertador para regresar a su pueblo, Carora, pero le asignó una nueva responsabilidad, como intendente y comandante general del Departamento Orinoco, y se trasladó allá a cumplir con su obligación. Se sintió muy enfermo y le pidió al Libertador que lo sustituyera en el cargo. Esta vez se le permitió y regresó a Carora. Se casó con Nemecia Urrieta y se dedicó al trabajo de la tierra.
Años después fue nombrado presidente de Barquisimeto y se sintió orgulloso de haber de haber administrado los dineros públicos con honestidad, por el Libertador que le enseño que el servicio a la patria no es para enriquecerse. Fallece en Barquisimeto el 25 de febrero de 1859.
Años después fue nombrado presidente de Barquisimeto y se sintió orgulloso de haber de haber administrado los dineros públicos con honestidad, por el Libertador que le enseño que el servicio a la patria no es para enriquecerse. Fallece en Barquisimeto el 25 de febrero de 1859.



