Plegaria a una madre, hoy día de los difuntos

Madre: Si tú existieras,
para mí, placer sería,
para estrecharte en mis brazos
en este glorioso día.

Madre querida y sagrada,
a Dios le pido por ti
y si Dios te da poder,
pídele a mi Dios por mí.
En la tierra no he encontrado
tan noble ser como tú,
por eso pido por ti
con fervor al buen Jesús.
Si Dios me lo permitiera
visitarte noche y día,
siempre contigo estuviera
sobre tu tumba fría.
¡Que triste, madre querida,
perder un ser tan querido!
Este hijo que está en el mundo,
jamás te echará en olvido.

LUIS LORETO GIL ALVARADO

Barquisimeto, 2 de Noviembre de 1970

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