Aniversario
Hoy hace cuarenta y cinco años
que nos unió aquel adiós,
al realizar matrimonio
con la bendición de Dios.
Cuarenta y cinco años de lucha
que hemos sabido llevar
y con el poder de Dios
hemos formado un hogar.
Con honor de buena esposa,
mujer noble y abnegada,
madre digna y generosa,
yo de tí no siento nada.
De tí he aprendido mucho,
tú has sido guía en mi camino
para mi rumbo en la vida:
así lo quiso el destino.
Has sido fiel compañera
en las buenas y en las malas,
en muy mala situación
me ayudaste a soportarla.
Hoy me siento agradecido
de tus nobles sentimientos,
donde quiera que me encuentro
te llevo en mi pensamiento.
Yo jamás podré olvidar
tus gestos tan bondadosos,
supiste amar a mi madre
y eso me llena de gozos.
Cuando yo te conocí
Dios te puso en mi camino,
para ser mi fiel esposa
así lo quiso el destino.
Nunca me podré olvidar
de aquellos tiempos tan duros;
pero no me imaginaba
cuál sería nuestro futuro.
Fuimos pobres empezando,
pero ricos en amor
formando tan bella prole
para sentirnos mejor.
Hoy me siento agradecido
por saberme comprender.
Nunca has tenido un reproche
para saberme atender.
Al mirar que el tiempo pasa
y tú siempre me has querido,
comprendiendo tu nobleza
jamás te echaré en olvido.
Quiero mandar un mensaje
con un alma mensajera:
Que Dios nos junte en el cielo
como nos juntó en la tierra.
Yo de todo corazón
le pido a Dios un consuelo:
Que al llegar al más allá
seamos dos almas gemelas.
De Luis Loreto, para Cándida
al cumplir cuarenta y cinco años
de casados.
Barquisimeto, 20-9-1990



