Despedida a mi amada

Anteayer te despediste, prenda amada,
diciéndome que pronto volverías;
han pasado sólo tres días
y parece una larga temporada.

Hoy bien puedo valorarte, noble esposa,
y deseando tenerte aquí a mi lado,
no te imaginas el vacío que tú has dejado
al ausentarte como errante mariposa.

Al saberte en tierras extranjeras,
disfrutando la belleza de esos lares,
se calman un poco mis pesares
de saber que regresas, prenda viajera.

Los días me parecen semanas,
las semanas me parecen meses,
pidiéndole a Dios de buena gana
para que pronto regreses.

Cuándo te oí llamar de Tenerife,
tembló mi alma de emoción;
¡qué alegre se sintió este corazón,
viviendo esos momentos tan felices!

Al saber que ya regresas, prenda amada,
a Dios te encomiendo en oración,
pensativo entro en la razón;
el hombre sin la mujer no vale nada.

LUIS LORETO GIL ALVARADO

Barquisimeto, Julio de 1974

Leave a Reply